Skip links

Pollo con piña

Pollo con piña en plato blanco con trozos de pollo dorados y dados de piña en salsa agridulce, fondo neutro y luz natural luminosa
Media 363 kcal/ración

El pollo con piña es un segundo plato con ese equilibrio que engancha: jugoso, aromático y con un toque agridulce natural que lo hace distinto sin complicarse. La combinación de pollo dorado, cebolla y especias, más la piña incorporada al final, da una salsa ligera pero muy sabrosa, perfecta para los meses fríos cuando apetece un guiso reconfortante que no resulte pesado. :contentReference[oaicite:6]{index=6}

Un agridulce casero que sienta bien

Lo mejor de esta receta es que el sabor se construye por capas: primero el dorado del pollo, luego la cebolla y las especias, y por último la piña con el azúcar moreno para redondear. Ese orden ayuda a que la receta quede con una salsa más concentrada y un aroma muy agradable. Si te apetece seguir explorando opciones similares, puedes ver más ideas en recetas de carnes blancas.

Cómo encajar el pollo con piña en tu menú semanal

Esta receta funciona genial como plato principal: es fácil de preparar en cantidad y se recalienta sin perder jugosidad si lo haces a fuego suave. Para equilibrar el menú, acompáñalo con una guarnición sencilla que absorba la salsa. En recetas de guarniciones tienes ideas rápidas para completar el plato sin complicaciones.

Un plato sencillo con técnica: dorar, cocer y reducir

La diferencia entre un guiso correcto y uno realmente apetecible está en dos puntos: dorar bien el pollo al principio y dejar que la salsa reduzca antes de añadir la piña. Con esos dos gestos, el resultado queda más brillante y con más sabor.

El pollo con piña tiene fama de “adelgazar” porque combina proteína magra con un alimento ligero y rico en agua.
El pollo ayuda a aumentar la saciedad y a mantener la masa muscular, mientras que la piña es baja en calorías y fácil de digerir.
Aun así, la piña no quema grasa ni acelera el metabolismo.
No existen alimentos milagro: lo que marca la diferencia es el equilibrio de la dieta y los hábitos diarios.

  • Perfecto para comidas familiares y para cocinar en cantidad.
  • La piña se añade al final para mantener textura y frescor.
  • El dorado inicial del pollo es clave para una salsa con carácter.

Cuando quieres un segundo plato diferente pero fácil, el pollo con piña es una opción redonda: aromático, jugoso y con un agridulce natural que apetece repetir.

Ingredientes

Para 4 raciones (cantidades orientativas).
  • 800 g de contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
  • 500 g de piña natural
  • 200 g de cebolla
  • 50 g de vino blanco
  • 15 g de azúcar moreno
  • 3 g de cilantro
  • 3 g de comino
  • Orégano seco
  • Sal
  • Pimienta molida
  • 30 g de aceite de oliva
  • 250 g de agua

Preparación

Elige el método de cocinado.
  1. Limpia el pollo, lávalo, escúrrelo y sécalo bien; salpimienta.
  2. Corta el pollo a cuartos y dóralo en una cazuela con aceite; añade la cebolla picada y las especias al gusto.
  3. Cubre con agua, añade el vino y cocina a fuego medio durante 1 hora.
  4. Destapa y deja reducir la salsa; añade la piña escurrida y el azúcar, y pasa al horno para dorar un poco.

Información nutricional

Valores aproximados por ración para 4 raciones.
  • Energía: 363 kcal
  • Proteínas: 44 g
  • Hidratos de carbono: 22 g
  • Grasas: 10 g
  • Fibra: 2 g
  • Sal: 1.1 g

Consejos y variaciones

  • Seca muy bien el pollo antes de dorarlo: así queda más tostado y la salsa se concentra mejor.
  • Dora el pollo con paciencia antes de añadir la cebolla; ese color es el que da profundidad al guiso.
  • Añade la piña escurrida al final, cuando la salsa ya haya reducido, para que mantenga su textura y no se deshaga.
  • Si la salsa queda muy líquida, destapa los últimos minutos y deja que reduzca antes de pasar al horno para dorar.
  • Para un resultado más uniforme, corta la piña en dados del mismo tamaño y repártela por todo el guiso antes del golpe de horno.