La ensalada de verano es uno de esos platos que solucionan una comida rápida sin renunciar a una sensación de “plato especial”. La combinación de hoja verde crujiente con el punto dulce del melón y el contraste salino del queso crea un equilibrio muy agradable, perfecto para cuando apetece frescor, ligereza y sabor a la vez. Además, al montarse en pocos minutos, es ideal para días de calor, comidas improvisadas o como entrante vistoso en una mesa para compartir.
Ensalada de verano con sabor y contraste
Lo que hace que esta ensalada funcione tan bien es el juego de matices: dulce, salado, ácido y herbáceo. El aliño de limón y aceite redondea el conjunto sin enmascarar los ingredientes, y la albahaca aporta un aroma que eleva el resultado. Si te gustan las opciones frescas y fáciles para alternar durante la semana, puedes explorar más ideas en recetas de ensaladas, donde encontrarás combinaciones ligeras con distintos puntos de corte y aliños.
Cuándo apetece más una ensalada de verano
Esta receta encaja especialmente cuando buscas algo que sacie sin pesadez: una cena ligera, un primero antes de un plato principal, o incluso un acompañamiento para una comida al aire libre. También es una opción práctica para tener lista la base con antelación y aliñar en el momento, manteniendo la textura y el aspecto recién hecho. Si quieres completar un menú sencillo con platos igual de rápidos, puedes inspirarte en primeros platos saludables pensados para el día a día.
Ideas para que quede más apetecible
El truco está en cuidar los detalles: secar bien la hoja, cortar o repartir los elementos para que cada bocado tenga mezcla, y añadir el aliño justo antes de servir. Si te interesa profundizar en cómo encajar platos de este estilo en una alimentación equilibrada, puedes consultar la Fundación Española de la Nutrición, con recursos divulgativos en español.
- Enfría la ensaladera 10 minutos para un efecto más refrescante.
- Aliña al final para mantener el crujiente de la lechuga.
- Distribuye el queso y la albahaca por encima para un acabado más limpio.
Con muy poco, esta receta consigue un resultado fresco y equilibrado, ideal para repetir y adaptar según el momento.
En los meses de verano, el calor desgasta y nuestro metabolismo se altera por la falta de agua, es por eso que una buena hidratación se vuelve fundamental. Comer platos frescos y llenos de agua ayuda a mantener el equilibrio hídrico. En verano opta por platos que te proporcionen frescura y sabor.
Ingredientes
Para 4 raciones (cantidades orientativas).-
100 g de tomates cherry
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400 g de melón
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200 g de lechuga
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100 g de queso feta
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Albahaca fresca
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10 g de aceite de oliva
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10 g de zumo de limón
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Sal
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Pimienta negra
Preparación
Elige el método de cocinado.- Lava y escurre la lechuga. Córtala en trozos y colócala en una ensaladera.
- Corta los tomates cherry por la mitad y añádelos.
- Haz bolitas de melón con una cuchara y agrégalas.
- Desmenuza el queso feta por encima y añade la albahaca picada, sal y pimienta.
- Justo antes de servir, mezcla con una vinagreta de aceite de oliva y zumo de limón.
Información nutricional
Valores aproximados por ración para 4 raciones.- Energía: 126 kcal
- Proteínas: 5 g
- Hidratos de carbono: 8 g
- Grasas: 8 g
- Fibra: 2 g
- Sal: 1 g
Consejos y variaciones
- Seca muy bien la lechuga después de lavarla: así la vinagreta se adhiere mejor y la ensalada queda más crujiente.
- Haz las bolitas de melón justo antes de servir (o guárdalas en un táper bien frío) para que no “suelten” agua en la ensaladera.
- Desmenuza el feta con los dedos en trozos irregulares: queda más apetecible y se reparte mejor. :contentReference[oaicite:2]
- La vinagreta añádela al final, en el último minuto, para mantener el punto fresco y la textura de la hoja.
- Si quieres un acabado más gourmet, sirve en plato llano y coloca primero la lechuga, luego melón y cherry, y termina con el feta y la albahaca por encima.