El pollo al limón es un segundo plato de invierno que funciona por una razón muy simple: con pocos ingredientes consigue un sabor limpio, fresco y a la vez reconfortante. La combinación de ajo, perejil y zumo de limón, bien integrada en una maceración previa, deja una salsa clara y aromática que acompaña al pollo sin enmascararlo. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
Pollo al limón: por qué es un clásico que no cansa
Hay recetas que se repiten porque son fáciles de ejecutar y siempre quedan bien. Aquí el punto diferencial está en el equilibrio: el limón aporta un toque ácido que aligera, el aceite redondea, y el ajo con el perejil dan profundidad sin recargar. Además, el método es muy práctico para el día a día: puedes dejar el macerado listo con antelación y cocinar justo antes de comer, sin complicarte con técnicas difíciles.
Cómo servir el pollo al limón en un menú de diario
Este pollo al limón queda especialmente bien cuando lo acompañas con guarniciones sencillas que “abracen” la salsa: una base suave y neutra suele ser la mejor elección. Si quieres ideas para completar el plato, puedes inspirarte en recetas de guarniciones y, para variar tus segundos de la semana, explorar más opciones en recetas de carnes blancas. El resultado es un menú equilibrado, sin sensación de pesadez, ideal para noches frías.
Detalles que elevan el plato sin complicarlo
Más que añadir cosas, aquí gana quien controla el proceso: macerar el tiempo justo, cocinar a fuego lento y servir cuando la salsa está ligada. Si te interesa profundizar en información divulgativa sobre alimentación en español, puedes consultar la Fundación Española de la Nutrición.
- Planifica el macerado y cocina en el último momento.
- Fuego lento y tapado: clave para una salsa con cuerpo.
- Ideal para menús semanales porque cunde y es fácil de repetir.
Si buscas un plato que sea sencillo, aromático y con un toque diferente, este pollo al limón encaja perfecto para el invierno y para la cocina de diario.
Ingredientes
Para 4 raciones (cantidades orientativas).-
800 g de contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
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100 g de zumo de limón
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Perejil (al gusto)
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2 dientes de ajo
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20 g de aceite de oliva
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Sal
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250 g de agua
Preparación
Elige el método de cocinado.- Limpia el pollo de restos de grasa, lávalo y sécalo bien.
- Pica el perejil y el ajo.
- Mezcla el pollo con el ajo, la sal, el perejil, el zumo de limón y el aceite, y deja macerar 4-5 horas.
- Pon toda la mezcla en una sartén, añade el agua, tapa y cocina a fuego lento unos 20 minutos.
- Cuando la salsa esté blanquecina y con cuerpo, retira del fuego y sirve (también se puede comer frío).
Información nutricional
Valores aproximados por ración para 4 raciones.- Energía: 244 kcal
- Proteínas: 43 g
- Hidratos de carbono: 1 g
- Grasas: 8 g
- Fibra: 0 g
- Sal: 1.1 g
Consejos y variaciones
- Seca muy bien el pollo antes de macerarlo: así la mezcla se adhiere mejor y la salsa queda más ligada al cocinar.
- Pica el ajo y el perejil lo más fino posible para que perfumen el conjunto y la salsa quede uniforme.
- Respeta la maceración (4–5 horas): es lo que marca el sabor final y la jugosidad.
- Cocina tapado y a fuego lento para que la salsa se vuelva “blanquecina y con cuerpo” sin evaporarse demasiado rápido.
- Si al destapar te queda la salsa muy líquida, deja 2–3 minutos más a fuego medio (sin añadir nada) para que reduzca antes de servir.