Comer fruta y verdura en su temporada natural aporta beneficios que se notan en el plato, en la salud y en el planeta. Al recolectarse en su punto óptimo, los alimentos de temporada concentran más sabor y mejor textura, suelen ser más nutritivos y llegan más frescos a la mesa. Además, al requerir menos transporte y conservación, su precio suele ser más competitivo y su impacto ambiental, menor. En abril, el calendario hortícola nos deja una gran variedad de verduras interesantes: acelgas, berenjena, brócoli, calabaza, cebolla, espárrago verde, espinacas, nabo y tomate. Repasamos sus características más destacadas —desde su aporte en vitaminas y minerales hasta su utilidad en dietas hipocalóricas— y resolvemos dudas frecuentes sobre cómo identificar la temporada o cuándo optar por opciones congeladas. Una guía práctica para aprovechar el mes de abril con productos que combinan equilibrio nutricional y responsabilidad con el entorno.