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Tomate picado

Tomate picado en bol blanco con aceite de oliva y sal en escamas, fotografía luminosa sobre fondo neutro
Muy fácil 82 kcal/ración

El tomate picado es uno de esos básicos que resuelven comidas y cenas cuando quieres algo fresco, ligero y sin complicaciones. Con un buen tomate, un toque de aceite de oliva y sal, consigues un plato con volumen, sabor limpio y una textura muy agradable. Además, encaja tanto como entrante rápido como guarnición para completar un menú sin encender fuegos.

Tomate picado: el básico fresco que siempre funciona

La clave para que el plato sea apetecible está en dos detalles: el corte y el aliño. Un dado regular hace que cada cucharada sea uniforme, y que el aceite se distribuya sin encharcar. Si te gustan los platos de este estilo para el día a día, puedes inspirarte con más ideas en recetas de ensaladas, perfectas para alternar opciones rápidas y refrescantes.

Tomate picado para cenas ligeras y menús equilibrados

Cuando no apetece cocinar, el tomate picado es una solución práctica: se prepara en minutos, se come con gusto y combina con casi cualquier segundo plato. También funciona como acompañamiento de proteínas sencillas o como contrapunto fresco en comidas más contundentes. Para completar el plato con ideas del mismo enfoque, echa un vistazo a guarniciones saludables y crea combinaciones fáciles sin repetir siempre lo mismo.

Cómo mejorar el resultado sin complicarte

Elegir un tomate de temporada y manejar bien el punto de sal marca la diferencia: sala justo antes de servir y remueve con suavidad para no romper el dado.

Rico, versátil y lleno de beneficios. El tomate no solo suma sabor a tus platos, también es un alimento que encaja a la perfección en patrones alimentarios saludables como la dieta mediterránea. Su perfil nutricional lo convierte en un imprescindible del día a día:

  • Plato sin cocción y con preparación mínima.
  • Textura fresca y jugosa si el corte es uniforme.
  • Ideal para quienes quieren comer ligero sin renunciar al sabor.

En definitiva, es una receta pequeña pero muy útil: rápida, versátil y perfecta para tener un recurso saludable cuando el tiempo (o las ganas) van justos.

Ingredientes

Para 1 raciones (cantidades orientativas).
  • 200 g de tomate
  • 5 g de aceite de oliva
  • Sal

Preparación

Elige el método de cocinado.
  1. Lavar el tomate bajo agua fría.
  2. Secar el tomate con papel de cocina.
  3. Cortar el tomate en dados de tamaño similar.
  4. Colocar el tomate en un bol.
  5. Añadir aceite de oliva.
  6. Incorporar sal al gusto.
  7. Mezclar suavemente antes de servir.

Información nutricional

Valores aproximados por ración para 1 raciones.
  • Energía: 82 kcal
  • Proteínas: 2 g
  • Hidratos de carbono: 7 g
  • Grasas: 5 g
  • Fibra: 3 g
  • Sal: 1 g

Consejos y variaciones

  • Usa un tomate maduro y firme (tipo pera o rama) para que el dado quede jugoso pero con buena textura.
  • Corta los dados del mismo tamaño para que el aliño se reparta mejor y el bocado sea más equilibrado.
  • Enfría el tomate 10 minutos antes de servir si lo quieres más refrescante (sin cambiar ingredientes).
  • Ajusta la cantidad de sal al final, justo antes de servir, para evitar que suelte demasiada agua.
  • Si lo preparas con antelación, mezcla el aceite y la sal en el momento de comer para mantener el aspecto “recién hecho”.