La sopa de picadillo casera es uno de esos platos de cuchara que reconfortan desde el primer sorbo: caldo dorado, aromas suaves de verduras y el contraste delicioso de los “tropezones” que hacen que cada cucharada sea distinta. Es una receta perfecta para días fríos, para cenas ligeras sin renunciar a saciedad o para cuando apetece algo casero que se pueda dejar hecho y recalentar con el mismo sabor de recién preparado.
Por qué apetece la sopa de picadillo casera en invierno
Cuando buscamos calor de verdad, un caldo bien hecho marca la diferencia. La sopa de picadillo destaca por su equilibrio: un fondo sabroso, ingredientes sencillos y un acabado fresco con hierbabuena. Además, es una idea estupenda para organizar menús semanales, porque puedes preparar el caldo con antelación y reservarlo para otras elaboraciones. Si te gustan los platos de cuchara, en esta selección de recetas de sopas caseras encontrarás más opciones para variar sin complicarte.
Claves para una sopa de picadillo casera con sabor limpio
El secreto está en la cocción suave y en respetar tiempos: así el caldo queda claro y aromático. También ayuda añadir los tropezones al final, para que mantengan su textura y no se “pierdan” en la olla. Si te apetecen alternativas con ave para el día a día, puedes explorar estas recetas con carnes blancas, ideales para comidas ligeras y completas.
Cómo encajarla en un menú equilibrado
Esta sopa funciona genial como primer plato en comidas familiares o como cena única acompañada de una ensalada sencilla. La Fundación Dieta Mediterránea recomienda incrementar el consumo de sopa en los hogares españoles. Lluís Serra, su presidente asegura que: «Comer sopa cuatro veces o más por semana, mejoraría de forma sustancial la aportación nutricional a las personas». Sus vitaminas, minerales y fibras la hacen recomendable a cualquier edad.
- Ideal para cocinar en lote y recalentar sin perder calidad.
- Perfecta para aprovechar y organizar menús semanales.
- Con un toque final de hierbabuena, gana frescor y aroma.
Si la preparas con calma y una cocción suave, tendrás una sopa con sabor profundo y textura agradable, de las que se repiten en casa cada invierno.
Ingredientes
Para 4 raciones (cantidades orientativas).-
300 g de contramuslo de pollo sin piel ni huesos
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100 g de jamón curado en taquitos
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1 hueso añejo blanco
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70 g de zanahoria
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50 g de apio
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100 g de puerro
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150 g de nabo
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2 huevos
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350 g de garbanzos cocidos
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1500 g de agua
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Sal
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Hojas de hierbabuena
Preparación
Elige el método de cocinado.- Cuece 2 huevos, enfría bajo el agua, pela y reserva.
- Coloca una olla con abundante agua en frío y añade el apio lavado y abierto, el puerro en rodajas, el nabo pelado en mitades, la zanahoria en trozos, el hueso lavado y el pollo.
- Lleva a ebullición suave y cocina 90–180 minutos; ajusta de sal al gusto al final.
- A falta de 10 minutos, incorpora los garbanzos bien lavados y escurridos.
- Retira el apio y el nabo; pasa el resto de la verdura y los garbanzos a una sopera.
- Desmenuza el pollo, incorpóralo con la verdura y vierte el caldo.
- Añade los taquitos de jamón y el huevo picado y sirve con hojas de hierbabuena.
Versión Thermomix
- Cuece 2 huevos; pélalos y pícalos en el vaso. 2 seg / vel 2
- Coloca el cestillo en el vaso y añade el pollo sin piel, la zanahoria en trozos de 4–5 cm, el apio y el puerro; agrega el nabo en mitades y el hueso lavado.
- Vierte 1,5 l de agua y 1 cucharadita de sal; programa la cocción. 45 min / 100 ºC / vel
- A falta de 10 minutos, añade los garbanzos lavados y escurridos.
- Retira el cestillo; desecha el apio y el nabo.
- Desmenuza el pollo, mezcla con la verdura y los garbanzos y pasa a una sopera con el caldo del vaso.
- Añade el jamón y el huevo picado y sirve con hierbabuena.
Información nutricional
Valores aproximados por ración para 4 raciones.- Energía: 331 kcal
- Proteínas: 32 g
- Hidratos de carbono: 29 g
- Grasas: 10 g
- Fibra: 9 g
- Sal: 2.2 g
Consejos y variaciones
- Desengrasa el caldo: enfría unos minutos y retira la grasa superficial para una sopa más ligera y limpia.
- Ajusta el punto de sal al final: el hueso y el jamón aportan salinidad; corrige solo cuando el caldo esté listo.
- Tropezones al gusto: para una textura más “fina”, pica más el pollo y el huevo; para una versión más rústica, deja trozos más grandes.
- Hierbabuena justo al servir: así perfuma sin amargar por exceso de infusión.
- Si buscas un caldo más suave, cuece a hervor muy leve y retira espumas al inicio.