La crema de calabacín es un comodín perfecto cuando apetece algo caliente, suave y ligero, sin renunciar al sabor. Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, consigues una textura fina y reconfortante que encaja tanto en una cena rápida como en un primer plato de diario. Además, el calabacín tiene un sabor delicado que admite matices: un buen aceite de oliva, un punto de pimienta y una pizca de nuez moscada pueden transformar una crema básica en un plato que apetece repetir.
Cómo potenciar el sabor en la crema de calabacín
La diferencia suele estar en los detalles: un sofrito suave de puerro con aceite de oliva, y un buen líquido de cocción. Si buscas un resultado más sabroso, el caldo de verduras aporta profundidad sin “pesar” el plato. Y si quieres seguir explorando este tipo de recetas de cuchara, puedes inspirarte en otras cremas saludables para variar sabores y texturas sin complicarte.
Cuándo apetece más una crema de calabacín
La crema de calabacín funciona especialmente bien en días de invierno o cuando necesitas una cena que siente bien. Es una opción muy práctica si llegas tarde a casa: se recalienta sin perder calidad y, ajustando con un poco de caldo o leche desnatada, recupera enseguida la cremosidad. Para completar el menú con coherencia, combínala con alguna propuesta de recetas vegetarianas o una guarnición sencilla.
Una elección ligera dentro de una alimentación equilibrada
Las cremas de verduras son una forma cómoda de aumentar el consumo de vegetales en el día a día, y permiten ajustar la densidad y el punto de grasa fácilmente. Si te interesa profundizar en recomendaciones alimentarias con enfoque divulgativo y como cuidar la salud desde la cocina, puedes consultar la Fundación Española del corazón.
- Textura sedosa con ingredientes muy básicos.
- Ideal para cenas ligeras y menús de invierno.
- Fácil de preparar y de recalentar sin perder calidad.
Con un buen triturado y el ajuste final de líquido, esta crema de calabacín queda fina, aromática y lista para servir en pocos minutos, perfecta para cuidarte sin complicaciones.
Ingredientes
Para 2 raciones (cantidades orientativas).-
200 g de calabacín
-
50 g de puerro
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200 g de agua o caldo de verdura
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50 g de leche desnatada
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Pimienta al gusto
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Nuez moscada al gusto
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20 g de aceite de oliva
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Sal
Preparación
Elige el método de cocinado.- Pela los calabacines a tiras alternas, lávalos y córtalos en trozos medianos.
- Calienta el aceite en una cacerola y dora la cebolla picada o el puerro.
- Añade los calabacines y cocina 5 minutos con la cebolla.
- Vierte el agua o el caldo, añade sal, pimienta y nuez moscada, tapa y cocina a fuego medio 20 minutos.
- Comprueba que el calabacín esté tierno pinchando con un tenedor.
- Retira y reserva parte del caldo de cocción.
- Tritura con la batidora; añade un poco de leche opcional hasta lograr la textura deseada; ajusta con el caldo reservado si queda espeso.
- Sirve.
Versión Thermomix
- Pon en el vaso la cebolla o el puerro en trozos y pica. 4 seg / vel 5
- Añade el aceite y sofríe sin cubilete. 7 min / 120 º / vel
- Incorpora el calabacín en trozos y rehoga. 3 min / 120 º / vel
- Añade el agua o caldo, sal, pimienta y nuez moscada; coloca el cubilete y cocina. 20 min / 100 ºC / vel 1
- Retira con cuidado parte del caldo del vaso y reserva en una jarra para ajustar la textura después.
- Tritura con cubilete puesto, sujetando con un paño. 1 min / vel 5–10 progresiva
- Si quieres más cremosidad, añade un chorrito de leche y mezcla. 30 seg / vel 4
- Ajusta la textura con algo del caldo reservado. 10 seg / vel 4
- Sirve.
Información nutricional
Valores aproximados por ración para 2 raciones.- Energía: 168 kcal
- Proteínas: 2 g
- Hidratos de carbono: 6 g
- Grasas: 16 g
- Fibra: 2 g
- Sal: 0.5 g
Consejos y variaciones
- Para un sabor más marcado, usa caldo de verduras en lugar de agua (sin cambiar la receta base).
- Si la quieres más cremosa, ajusta la textura con un poco de leche desnatada al final.
- La nuez moscada es el “toque” que redondea el conjunto: añádela poco a poco y prueba.
- Si queda espesa tras triturar, aclara con parte del caldo reservado hasta dar con tu punto.