La microbiota intestinal, nuestro segundo cerebro
marzo 2, 2025

El intestino se conoce como “segundo cerebro” por su denso Sistema Nervioso Entérico (SNE), capaz de producir neurotransmisores y comunicarse con el cerebro a través del nervio vago. Esta conexión bidireccional influye en digestión, ánimo e inmunidad.
El nervio vago
El nervio vago nace en el bulbo raquídeo, atraviesa el agujero yugular, desciende por el cuello en la vaina carotídea y continúa hacia tórax y abdomen. Es clave en el “eje intestino-cerebro”: modula funciones digestivas y se asocia a estado de ánimo, salud mental e inmunidad.
El “segundo cerebro” en detalle
- Sistema Nervioso Entérico (SNE):Con millones de neuronas y células gliales, el SNE puede funcionar de forma autónoma y regula digestión, absorción de nutrientes y eliminación de desechos.
- Microbiota intestinal:La comunidad de microorganismos intestinales influye en la producción de neurotransmisores y otros compuestos que afectan al cerebro, y viceversa.
- Comunicaciones bidireccionales:Intestino y cerebro dialogan por señales químicas y el nervio vago. El intestino informa sobre digestión y estado general; el cerebro modula la función intestinal.
- Influencia en la salud mental:El equilibrio de la microbiota se relaciona con ansiedad, depresión y el síndrome del intestino irritable (SII), entre otras afecciones.
- Función inmunitaria:Gran parte de las células inmunitarias reside en el intestino, subrayando el papel de la salud intestinal en la defensa del organismo.
En resumen
El intestino es más que un órgano digestivo: es un sistema neuro-inmuno-endocrino que se comunica con el cerebro y repercute en la salud global, incluida la salud mental. Cuidar la microbiota y el SNE favorece bienestar y resiliencia.
Cuidar tu intestino es cuidar tu mente: pequeños hábitos consistentes crean grandes cambios.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Sistema Nervioso Entérico (SNE)?
Es la red neuronal del intestino, con millones de neuronas y células gliales. Funciona de forma autónoma y regula motilidad, secreciones, absorción y reflejos digestivos, comunicándose con el cerebro principalmente a través del nervio vago.
¿Cómo influye la microbiota en el estado de ánimo?
Mediante metabolitos y neurotransmisores (p. ej., derivados del triptófano), la microbiota modula el eje intestino-cerebro. Desequilibrios (disbiosis) se asocian a mayor riesgo de ansiedad y depresión y a peor respuesta al estrés.
¿Qué hábitos favorecen un eje intestino-cerebro saludable?
Dieta rica en fibra, verduras, frutas y fermentados; proteína adecuada; buena hidratación; ejercicio regular; sueño reparador; manejo del estrés y limitar ultraprocesados y alcohol. La constancia es clave para la estabilidad de la microbiota.