¿Qué está pasando con la alimentación? Cuando dejamos de cocinar, lo pagamos caro

la cocina no es cuestión de sexos. Aunque voy a hablar de alimentación, voy a dar un pequeño rodeo en modo reflexión. A veces pienso lo divertido que sería ser youtuber, instagramer, influencer, de esas personas que mueven masas con una foto y un par de frases.
Pero creo que no podrá ser. No sé sacar la lengua con gracia en una selfie, ni poner morritos de viernes por la noche. Y, si te soy sincera, tampoco me interesa vender la idea de que una alimentación saludable se consigue con atajos.
Lo que yo digo es menos cómodo, pero más real: comer bien requiere tiempo. Requiere elegir un momento para comprar, organizar y cocinar. Da igual si cocina mamá, papá, la abuela o la vecina del quinto, pero una dieta equilibrada no se compra en bolsas, ni en paquetes, ni en latas.
la cocina no es cuestión de sexos: La comida rápida no es “práctica”: es el atajo que más sale caro
Lo práctico, muchas veces, termina siendo lo que más factura pasa: cansancio, digestiones pesadas, hambre emocional y un círculo de “hoy tiro de lo fácil y mañana me siento peor”. Si quieres entender por qué engancha tanto, te recomiendo leer: ultraprocesados, el nuevo tabaquismo silencioso de la sociedad actual.
Y ahora te pregunto algo para que este post genere conversación de la buena: ¿qué es lo que más te impide cocinar?
- Tiempo (llego tarde y me rindo).
- Ideas (no sé qué hacer y acabo repitiendo).
- Organización (compro sin plan y luego improviso).
- Familia (cada uno quiere una cosa distinta).
Respóndeme en comentarios con una palabra: TIEMPO, IDEAS, ORGANIZACIÓN o FAMILIA, y te digo un primer paso realista para esta semana.
la cocina no es cuestión de sexos. De cómo se fue perdiendo la costumbre de cocinar
Cuando yo era niña, la comida tenía un peso importante en la agenda del día. Después de desayunar, se pensaba qué íbamos a comer, se iba a comprar y luego se cocinaba. Yo soy de la EGB: había economía familiar, cocina, organización y no teníamos móviles, ni redes, ni mil estímulos compitiendo por nuestra atención.
En los años 80 empezó a cambiar el discurso. Se habló, con razón, de igualdad. Pero, en muchos casos, la igualdad se interpretó raro: en vez de enseñar a todos habilidades básicas, parecía que había que dejar de enseñar lo que sonaba a abuelas. Resultado: muchas personas crecieron sin aprender a planificar, comprar y cocinar.
El tiempo me ha demostrado que la alimentación era importante… y lo sigue siendo
Hoy veo a muchas personas con sobrepeso u obesidad que no comen tanto como creen. El problema es otro: no hay sitio para la organización de la comida. No se hace lista, no se planifica, no se cocina. Y cuando no se cocina, el entorno decide por ti: lo fácil, lo rápido y lo ultraprocesado.
Lo más irónico es que muchas de las enfermedades que más nos asustan se podrían prevenir en gran parte con hábitos simples: mejor elección de alimentos, menos ultraprocesados, más movimiento diario y un mínimo de planificación.
la cocina no es cuestión de sexos: la igualdad también es autosuficiencia
Quizás la igualdad no era abandonar habilidades, sino compartirlas. Que todos sepamos lo básico para cuidarnos: cocinar cuatro cosas, organizar una compra decente y sostener una rutina realista.
Si quieres un mini-plan práctico para empezar, sin volverte loca, prueba esto durante 7 días:
- Elige 3 comidas y 3 cenas que puedas repetir.
- Haz lista cerrada y entra al súper con un objetivo.
- Cocina doble una vez y guarda para otra comida.
Y si necesitas que lo aterrice a tu caso, con horarios, familia, preferencias, ansiedad por comer y objetivos, puedes pedirme ayuda aquí: Pide tu cita.